Title

Subtitle

header photo

Fotografia Nocturna Sin Flash

March 13, 2016
El Fotografo En La Naturaleza Pdf

Se vuoi essere sicuro di ricevere tutti i nostri annunci, includi l'indirizzo news@ nella tua rubrica. Desde lo más profundo de mi sinceridad, me considero el último de la fila, y si he redactado esta especie de recordatorio de la vida fotográfica de mis amigos, y de la mía propia, ha sido a instancias, como él sabe, del autor del ensayo sobre el NEORREALISMO HISPANO. Pero también hay personas que sí se sienten un poco ridículas, y que lo hacen igualmente para complacer a unos amigos ofrecer testimonios divertidos.

Había que ayudar en casa y entré a mis 14 años de ayudante de un fotógrafo de bodas y bautizos, llamado Cervera que me hacia trabajar los domingos por un cucurucho compartido de almendras; entonces todavía no se habían inventado los sindicatos. Con 16 años pasé a regentar un laboratorio de blanco y negro propiedad de Don Carlos Mahou, gran aficionado a la fotografía y uno de los dueños de la famosa cerveza.

Cito todas estas incidencias para constatar, que, aun cuando hasta casi los 30 años viví otras alternativas, yo estaba predestinado a entrar de lleno en el mundo de la fotografía. Yo llegué a la Fotográfica de la mano de Vicente Nieto Canedo, con la Rollei al hombro siendo ya un persistente aficionado a la fotografía, pero sin idea del retrato, entre otras especialidades, ni nada más allá de las fotos realizadas con bastante oposición, a mi propia familia.

La Real me abrió los ojos al maravilloso mundo de la imagen, dándome motivos para abandonar una situación de trabajo estable, para tratar de zambullirme en el duro bregar del profesionalismo. Ello me permitió de cuando en cuando, al igual que Serapio Carreño, dejar el negocio en manos de mis hijos, y visitar más de 60 países haciendo diapositivas de medio formato destinadas a mi archivo personal, llegando en ocasiones a publicar en alguna que otra revista.

Digo esto, porque pese a ser también periodista gráfico acreditado, como demérito debo añadir que mi profesionalismo fue más un hobby, que un medio de vida, pero de una forma u otra, mi quehacer ha estado ligado durante casi toda mi existencia, al mundo de la fotografía. Ambos rompieron moldes con una fotografía, digamos que contestataria para la época, pero que tuvo y sigue manteniendo resonancia en todos los ámbitos de la imagen.

Antes fui asesor de empresas, escritor de novelas populares policiacas y de aventuras para la Editorial Bruguera con el seudónimo de Charles Mitchell, y algunas otras publicaciones digamos sentimentales, que llegaron a radiarse por capítulos, pero siempre con la dichosa fotografía metida en cabeza. En este sentido, Phil González, creador de Instagram, subraya el aspecto lúdico del fenómeno.

Se especula ahora por algunos investigadores, en medio de cierta confusión interesada, con aquella expresión de qué fue antes, si el huevo la gallina”, ello referido a la llamada Escuela de Madrid” y el Neorealismo madrileño”. Entre ellos, el propio director de la revista ARTE FOTOGRÁFICO, Ignacio Barceló, a quien Carreño me lo recordaba con un spray en la mano quitando los mosquitos del parabrisas de su coche, y poco adicto a sumarse a ese tipo de aventuras. Y paso a referirme a un excelente fotógrafo y persona que en su día pudo encajar perfectamente en La Colmena.

La Palangana, coetánea nuestra, realizó otro tipo de fotografía que ahora no juzgo, si bien sirve de punto de partida a muchos especialistas para hacer historia a su manera, aunque por supuesto, no estoy de acuerdo con adjudicarles de pleno la autoría de la Escuela de Madrid. En sentido positivo pongo el ejemplo de nuestro querido Vicente Nieto, a quien en su tierra natal le rinden honores al acoger su archivo con fotos realizadas mediante una cámara de trece pesetas comprada antes de la guerra.

A estas alturas quiero pensar que el individualismo, y la proyección posterior de cada miembro del Grupo, borraron nuestra propia huella, sin pensar que nadie debe renegar de sus orígenes, y que todo creativo, desde la Cueva de Altamira hasta Picasso, evoluciona en el tiempo. Pero incidiendo en Cristina, hasta me parece un poco presuntuoso ligarla a la estela de nuestro Grupo, aunque no hablamos de calidades, sino del paso al correr de los tiempos.

No cabe aquí hacer más comentarios, salvo referirnos, como decimos al principio de éste apartado, a los que metafóricamente cogieron el testigo en un relevo de nuestra presencia como Grupo; y con ello intentar clarificar ese maremágnum de Neorealismo y Escuela de Madrid, como quieran llamarse las etapas posteriores a nosotros. Sin hacer calificaciones, aquí puede adjudicarse mucha de su paternidad a los creadores de otros estilos, que ni mejores ni peores, pero sí diferentes, surgieron como cohetes creando nuevas corrientes personales. Ejemplos patentes fueron también Fernando Herráez y Jorge Rueda, posteriores a la llamada Escuela de Madrid.

Go Back

Comment